psicomotricidad

No es la primera vez que mencionamos en nuestro blog las diferentes tipologías y métodos de trabajo que existen en el ciclo de educación infantil. De hecho ya hablamos largo y tendido en un artículo sobre el Método Montessori, el cual empleamos bastante en nuestro centro.  Porque en CEI Manolo Álvaro no solo buscamos enseñar a los peques, sino también mostrar a los más grandes cómo trabajamos a través de nuestro blog. Por eso hoy queremos hablar de una disciplina que se incluye en cualquier método y que es de vital importancia. Nos referimos a la psicomotricidad.

¿Qué es la psicomotricidad?

Hablamos de una disciplina que se basa en la concepción que tiene una persona con respecto al medio que le rodea. Es decir, la interacción que percibe en base a sus conocimientos, habilidades (físicas y mentales), emociones, movimientos.. con el entorno. Por lo que en resumidas cuentas sería el conocimiento de su cuerpo y el uso del mismo, con todo lo que ello implica Por ello, la base del trabajo en este campo es el cuerpo y las posibilidades motoras que ofrece.

Origen

Ya desde el siglo XX se empezó a tener consciencia de que nuestras habilidades físicas tienen mucho que ver con nuestro potencial mental. El neurólogo Ernest Dupré fue el primero en relacionar estos conceptos, lo cual sirvió para que en la neuropsiquiatría infantil se empezara a aplicar el término de psicomotricidad, con el posterior desarrollo que supuso para este ciclo educactivo. Partiendo de esa base, el psicólogo Henri Wallon reforzó esta idea afirmando que el movimiento en la educación infantil era primordial para el desarrollo de la mente de los pequeños, y viceversa.

Características de la psicomotricidad

La psicomotricidad, como podemos imaginar una vez entendido el concepto, es muy profunda. Si ya hemos comentado que desde el Siglo XX se tiene consciencia de ella y se ha ido desarrollando y adaptando al sector de la educación infantil, con todo este trabajo y experiencia a lo largo de los años se han ido creando distintas formas de abordarlo. Así como distintas tipologías del mismo. Y se han precisado los beneficios, características y otros detalles de interés. Obviamente, nosotros nos centramos en los tipos más relevantes para la educación infantil en nuestro centro.

Tipos de psicomotricidad

  • Psicomotricidad educativa (o infantil): Es la que nosotros trabajamos. Se dirige a niños de entre 1 y 6 años y con esta se pretende brindar de autonomía a los pequeños a través de la coordinación de movimientos, interacción con el espacio, fuerza, equilibrio, habilidad con las manos, etc.. Como dijimos antes, aprender a situarse en el entorno que les rodea y poder relacionarse con el y comprenderlo. Puede o no englobar otros tipos de disciplinas psicomotrices siempre y cuando se enfoquen a los pequeños de estas edades.
  • Psicomotricidad terapéutica: Consiste en determinar cuáles son las dificultades específicas que tienen ciertas personas, normalmente en sus edades tempranas, con respecto al entorno y a su interacción con él. Pueden ser tanto de origen físico como mental. Una vez descubiertas, hay que trabajarlas para conseguir que se solventen estos problemas, o al menos, se reduzcan.
  • Psicomotricidad acuática: Es una manera muy específica de interaccionar con uno de los elemento más relevantes de nuestro medio de vida: el agua. Se trabajan aspectos como el cambio de fuerza, peso o gravedad.
  • Psicomotricidad fina: Son todas aquellas actividades que responden a un trabajo con las manos. Es decir, a la precisión de acciones en las que empleamos solo nuestras manos: como escribir, coger objetos, tocar, tirar, acariciar..

Beneficios de trabajar la psicomotricidad

De manera genérica el trabajo de la psicomotricidad en un niño le permitirá gozar de una salud física y mental buena, lo cual le permitirá usar su cuerpo de la manera que el quiera en base al entorno que le rodea. Aún creyendo que esta explicación es bastante fácil de comprender, aquí os dejamos una lista de ventajas concretas:

  • Conciencia de cuerpo parado o en movimiento
  • Control del equilibrio
  • Control de la respiración
  • Coordinación motora
  • Orientación de su cuerpo con respecto al espacio
  • Aumento creativo y de expresión propia
  • Conciencia del ritmo (en sus distintos aspectos)
  • Aumento de la memoria
  • Concepto de horizontal y vertical
  • Intensidad, situación, tamaño, fuerza.
  • Colores y formas
  • Organizar espacio y tiempo

 

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